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Como llegué
de noche, no apreciamos el paisaje, pero a
la mañana siguiente y dando un paseo
por todo el complejo, descubrí algo
verdaderamente bonito.
Un gran lago casi nos rodeaba y en él
vivían grandes caimanes.
Tuve la oportunidad de fotografiarme con un
"bebe caimán" (con la boca
atada lógicamente) que a sus tres años
de edad medía casi metro y medio. La
sensación es impresionante y me coloqué
una camiseta porque las garras son peligrosas.
Hay unos jardines preciosos, un montón
de casas particulares con su correspondientes
banderas americanas en cada una y una zona
de acampada para caravanas y autocaravanas
con todas las comodidades.
La zona de las piscinas fue a lo que más
partido le saqué. El agua todo el día
caliente debido a la temperatura ambiente.
Lo que más me llamó la atención
fue que me encontré con jacuzzis al
aire libre, duchas con "agua caliente
y jabón", gimnasio, masajes, bar,....
que por cierto un camarero una noche nos invitó
a tomar unas cervezas (un detalle por su parte.
Un chico guapo, ¡qué pena que
fuera vestido, je, je,...). |