| MUJER Y SALUD
El cuerpo es el espejo de la personalidad y la
clave de los trastornos emocionales. Se expresa
más claramente a través del movimiento
que por medio de palabras; de hecho, las posturas,
actitudes y gestos constituyen un lenguaje que
trasciende a la expresión verbal.
El movimiento proporciona una fuente de energía
que nos permite sentir que ejercemos control sobre
nuestras vidas. Cuando la fortaleza física
se desarrolla, también lo hace nuestra
imagen corporal.
Nuestra manera de parecer es nuestra manera de
ser. Pero nos negamos a admitirlo. No nos atrevemos
a mirarnos. Por lo demás ni siquiera sabemos
hacerlo. Tendremos que aprender a buscar a través
de las sensaciones, las razones del cuerpo.
El cuerpo femenino soñado, ideado, esculpido
por los hombres ha sido arrebatado a las mujeres
a través de los siglos, cosificado, objeto
de intereses ajenos a las propias mujeres, muchas
veces ha llevado a éstas al rechazo y a
la negación del mismo.
Esta herencia de nuestro pasado conduce a muchas
mujeres a sufrir dolores e incomodidades innecesarias;
saber y comprender el porqué de ese dolor
y el uso de un remedio natural sencillo e inocuo
aliviarían el problema. Éste se
agudiza en gran parte por la dominación
y control del hombre en la medicina tradicional
ortodoxa, reforzada por las tradiciones educativas
y culturales que tienden a considerar los problemas
de las mujeres como meras debilidades.
Desde la parte más profunda y más
densa de nuestro cuerpo se representan nuestras
creencias en la vida que al mismo tiempo son nuestros
arquetipos más profundos, los cuales nos
llevan a representar un rol asignado a lo largo
de nuestra existencia muchas veces de forma claramente
perjudicial para nuestra salud.
Existen distintos métodos que fortalecen
el cuerpo y facilitan la circulación de
energía. La mujer tiene que conocerlos
para poder elegir el que más se adecue
a ella, teniendo en cuenta su forma física
general y su problema concreto.
Por tanto para la mujer representa convertir
nuestro cuerpo en una extraordinaria herramienta
para el conocimiento. Es primordial saber que
la mujer es física y energéticamente
diferente a los hombres. Por ello debemos evitar
que la medicina ortodoxa nos obligue a hacer cosas
de las que no estamos de acuerdo pero el desconocimiento
nos obliga a aceptar.
"Tomar conciencia del propio cuerpo significa
abrirse el acceso a la totalidad del propio ser..."
porque el cuerpo y el espíritu, lo físico
y lo psíquico, incluso la fuerza y la debilidad,
representan, no la dualidad del ser sino su unidad.
Actualmente sabemos que el concepto de salud
no es sólo la ausencia de enfermedad. Tendremos
que luchar para que la mujer amplíe su
concepto de salud y su comprensión ante
las causas por las que aparece el síntoma
para así conocer como responde nuestro
cuerpo ante ciertas situaciones de la vida.
Mercedes Alonso Rejano
Entrenadora Personal
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