Hay muchas ocasiones en las que estar
vestido es muy incómodo. La desnudez por otro lado es
a menudo mucho más cómoda.
Para realizar algunas actividades,
estar desnudo es a menudo mucho más práctico que estar
vestido.
Bernard Rudofsky dijo: "el comprador de un traje de baño
intenta desesperadamente recuperar algo de nuestra inocencia
perdida, representando gráficamente la hipocresía del
hombre blanco. Obviamente el uso del traje de baño es
irrelevante para realizar actividades dentro y fuera del
agua. No nos mantiene secos, no nos abriga y no nos es
útil para nadar. Si el propósito del baño es refrescarnos
el traje de baño no nos refresca. Como mucho es un vestido
social, como un smoking."
Actualmente los norteamericanos gastan $900.000.000 por
año en trajes de baño.
La vestimenta restringe el movimiento
y entorpece a los atletas. Estudios realizados por el
equipo olímpico de natación de Alemania Occidental demostraron
que el traje de baño bajaba el rendimiento de los nadadores.