suplemento de "El Mercurio", de fecha domingo 9 de enero de 2005

Gira de Carlos Gil por Suramérica

      Cada vez que Carlos Gil va a la playa, evita poner en su maleta un traje de baño. Es que simplemente no usa uno desde hace décadas. Secretario de la Federación Española de Naturismo, Gil viaja tomando sol como Dios lo trajo al mundo, buscando lugares para incluir en el circuito del turismo nudista. Todo por el gusto de andar pilucho.
Texto: Marcelo Ibáñez
Retrato: Carla Pinilla

Si hay algo que Carlos Gil detesta del mundo moderno es su ruidosa banda sonora. El ataque de los silenciofóbicos que se instalan en las playas con radios a todo volumen, la desesperada sinfonía de bocinas a la hora del taco, los chiquillos gritones que corren salpicando arena. Todo eso me lo dice gritando sobre el ruido de unos fierros golpeando el cemento, mientras de fondo alguien se dedica a taladrar la calle. Por eso, cuando Carlos encontró un oasis de silencio en su primera y casual visita a una playa nudista hace casi treinta años, decidió sacarse la ropa y mandar a jubilar su traje de baño.
 

- A Marbella lo conoce todo el mundo porque a sus playas va el jet set, los señores que figuran en la farándula y las revistas rosas, pero Estepona, el balneario contiguo, es un pueblo con un desarrollo turístico y una belleza mayor. Ahí va la gente con muchísimo dinero, jeques árabes que tienen sus reservas naturales propias con helipuertos para irse de compras a la lonja de Málaga. Es un sitio muy exclusivo, uno de esos preciosos pueblos blancos andaluces. Ahí fui a los 18 años a conocer un lugar que acababan de inaugurar, Costa Natura, y me quedé sorprendido. No tenía idea de que se trataba de un lugar naturista, fue el primero en España. No me costó nada sacarme la ropa, fue un instinto natural al ver a todo el mundo desnudo. La primera impresión que tuve fue de tranquilidad, el relajo en todo el mundo y sobre todo el silencio. La playa estaba llena, los niños jugaban pero no chillaban, nadie tenía radios o televisores a todo volumen. Al día siguiente volví. Me iba a estudiar a esa playa por el silencio. Actualmente Costa Natura es un sitio de referencia naturista muy importante en Europa. La ubicación es maravillosa, está justo en el estrecho de Gibraltar, donde el clima es muy benigno. Es un pueblo de 250 casas encima de la playa donde todo el mundo tiene la posibilidad de andar desnudo. Puedes ir a bailar, a un restaurante o hacer las compras desnudo. Es la vida cotidiana normal, pero en un entorno naturista.

Gil es un tipo con una misión. No la de convencer a otros que veraneen desnudos, sino encontrar nuevos destinos para el creciente número de turistas, principalmente europeos y estadounidenses, que practican el naturismo. Por eso vino por primera vez a Latinoamérica. Visitó la recóndita playa Luna en Chile, playa Chihuahua en Uruguay y Yatan Rumi, la reserva naturista más grande del mundo ubicada en Sierra de Córdoba, Argentina. Mil doscientas hectáreas para andar pilucho. Su plan: reunirse con las autoridades locales y obtener el apoyo necesario para la promoción del turismo al desnudo. Y como sus argumentos más espirituales en pro del nudismo - el respeto por el entorno, la libertad, la aceptación del cuerpo- suenan demasiado hippies, Gil recita números. En 2003 el negocio del naturismo europeo generó ganancias por 326 millones de euros, gracias a que más de 20 millones de personas en el mundo cultivan esta práctica. También argumenta que los piluchos del mundo están buscando nuevos destinos, y que por eso la oferta aumenta cada día: desde clubes indoors en las ciudades, spas en el norte de Europa, campings y pueblos donde es posible andar desnudo todo el día, hasta el zarpe del primer crucero naturista europeo y el primer vuelo nudista entre Miami y Cancún en 2003.

- ¿Cuál es la idea? Porque el traje de baño no molesta...

- Esto lo comparo con el agricultor que está arando en el campo y siempre lleva su boina, es parte de su cuerpo y no lo nota. Con el traje de baño lo mismo. Uno no se da cuenta de que sin ese pedazo de tela estaría muchísimo más a gusto. Sentir en cada céntimetro de la piel el movimiento de las olas, la brisa, el calor del sol es inigualable. Lo único que le digo a las personas que me preguntan esto, es que lo prueben. No hace falta que haya nadie más. Que un día se vayan solos al monte o la playa, y prueben. Se darán cuenta de que la sensación que están viviendo es otra. Luego, cuando lo pruebas socialmente descubres que no hay nada malo, que no existen las connotaciones sexuales ni pornográficas, sino que es una forma de vivir en familia. Y el que descubre eso, luego no se vuelve a poner el bañador.

- ¿Cual es la principal diferencia entre las playas nudistas y las otras?

- Nosotros les llamamos turismo textil. Las diferencias son que en una playa donde la gente convive en desnudez hay más respeto por el otro: hay mucho menos ruido, la gente no ensucia, no existe ese estrés de ver con quién estoy o quién me mira, ya que todas las cosas materiales que definen a las personas - como las joyas o los autos- se quedan fuera. Las mejores playas suelen tenerlas los naturistas porque son las más recónditas, las que tienen más difícil acceso. El típico dominguero que va a la playa con su radio y sus cervezas no va ir a esos sitios. Eso se dio porque en un comienzo los naturistas debían buscar la intimidad para evitar a los mirones que llegaban a molestar al resto. Ahora que el naturismo es un gran negocio, todas las playas del circuito turístico son de fácil acceso. Lo que sucede acá en Latinoamérica es lo que pasaba hace veinte años en España y hace cuarenta en el centro de Europa.

- ¿Y en Europa los mirones ya no van a las playas nudistas?

- Aún siguen yendo. Si quieren ser felices mirando, que miren. Cuando llega el típico estúpido que se sienta a un metro de una chica guapa a mirarla de manera agresiva, el resto de los naturistas se levanta, se acerca y lo aplaude. Entonces el señor se siente abochornado y se va. Tú puedes entrar a la playa porque es libre, pero no puedes entrar a un camping o un resort nudista si no estás inscrito en la Federación de Naturismo. Es la manera de controlar y saber si quieres ingresar porque eres un mirón o un paparazzi.

- ¿Paparazzi?

- Claro, es que el turismo nudista es practicado por gente muy famosa. Desde actores de Hollywood hasta magistrados del Tribunal Supremo, pasando por las celebridades del mundo rosa. Esa gente va a los sitios naturistas de España, Francia y Estados Unidos principalmente, porque es imposible que se encuentren con un paparazzi ya que están prohibidas las fotos. Además, pasan mucho más desapercibidos. Como uno está acostumbrado a verlos con ropa, cuando los ves desnudos no los reconoces. A mí siempre me pasa que veo gente que conocí en algún centro nudista caminando por la calle y no los reconozco porque van vestidos. Ja, ja, ja.

- ¿Cuales son las mejores playas europeas descubiertas por naturistas?

- Hay muchísimos lugares donde todas las playas son muy buenas para la práctica del naturismo. Todas las islas españolas, principalmente Lanzarote en Canarias, Baleares y Menorca son sitios extraordinarios. Durante años Ibiza fue un lugar privilegiado para el nudismo, pero ahora se ha convertido en un sitio de turismo sexual. Y nosotros no apoyamos eso, no tiene nada que ver con nosotros. Ibiza antes era un paraíso y ahora es uno de los antros pornográficos del mundo. Hay otros destinos europeos como el lago Balaton en Hungría, donde no hubo invasión del turismo masivo y se mantiene esa cultura de respeto al entorno, gracias a que es un sitio naturista. En Tarragona hay un lugar precioso que se llama El Templo del Sol, muy parecido a playa Luna, acá en Chile, con un entorno rodeado de acantilados. El camping está sobre ellos con una vista escalonada del mar y una piscina en tres alturas con pequeñas cascadas. Estar ahí mirando el mar, oliendo la brisa mezclada con el aroma de las especies y algas, es embriagador. Te llena de tranquilidad. Yo he pasado noches tumbado en la arena aturdido por esos aromas. El Templo del Sol fue elegido el mejor camping de Europa, sin distinción. Y resulta que es nudista. Para mí, es uno de los mejores lugares que existen.

- ¿El turismo nudista es principalmente playero?

- Hay tres estilos: el playero, el de interiores en los centros urbanos y el de montaña. Los mejores lugares para este último están en los Pirineos españoles, Alemania y la Alsacia francesa, generalmente al lado de un lago o río de aguas frías. Se trata principalmente de spas pequeñitos con sauna y baños de barro en un entorno de bajas temperaturas. Veinte a veinticinco grados en verano, cinco en invierno.

- Uf, demasiado frío como para andar en cueros.

- No, yo tengo fotos mías desnudo en la nieve y es muy agradable. Hay unas islitas en el lago Ontario de Canadá que son bellísimas en invierno. Aunque en la mayoría del norte de Europa el nudismo se practica en interiores, en Dinamarca, Finlandia, Noruega y Rusia suelen ser centros que están cerca de ríos o fiordos. Son saunas naturales donde principalmente se practica el spa, los baños de frío y calor para relajarse. Eso tiene que ver directamente con el desarrollo del naturismo en Europa: después de la Segunda Guerra Mundial surge la necesidad, debido a tanta hambruna y enfermedades, de curar el cuerpo. Entonces los baños de sol, los baños termales y de barro se comienzan a hacer desnudos. Cuando se dieron cuenta de que eso repercutía en la salud de los ciudadanos, los gobiernos del centro de Europa lo potenciaron. En algunas ciudades de Alemania, los mismos alcaldes incitaban a sus conciudadanos a no perder la costumbre de tomar el sol desnudo en los parques públicos.

- ¿Por qué Croacia se convirtió en un destino naturista tan importante?

- Por ser un país con mucha influencia teutona. Debido a esa influencia, actualmente el 50 por ciento de los ingresos turísticos de Croacia provienen del naturismo, y prácticamente elevan su PIB gracias a ello. Además, está a orillas de un mar muy calmo con un clima totalmente mediterráneo. Aunque las playas no son tan buenas como las del sur de Italia, las españolas o las griegas, en Croacia existe una cultura de respeto y práctica naturista desde hace muchos años. Incluso, durante la dictadura de Tito ya estaba permitido. Y como es un turismo que deja mucho dinero debido al poder adquisitvo de quienes lo practican, el gobierno croata se ha dedicado a promover y fomentarlo. En la península de Istra, al lado de la ciudad de Porec, en el centro de la costa croata, está el resort naturista de Valalta, uno de los más importantes que hay ahora dentro de Europa.

- ¿En su mayoría son lugares pequeños o existen también lugares masivos?

- En Europa existen los muy pequeñitos, cerca de algún lago o en las montañas, hasta los lugares muy populares donde pueden compartir hasta siete mil personas. En Estados Unidos hay uno enorme y extraordinario: Cypress Cove, un sitio maravilloso y muy bien organizado a cinco kilómetros de Disneyworld en Florida, con casitas y campings a orillas del lago Kissimmee. Tienen de todo, incluyendo a los mosquitos que hay en los cayos de Florida.

- ¿Desnudo y rodeado de mosquitos? ¿No será un poco peligroso?

- No. Te pones crema y ya está. Además, generalmente te pican en los tobillos.

- ¿Por qué crees que Latinoamérica puede convertirse en un destino naturista importante?

- Porque el naturismo está en expansión. Además, para el europeo es muy barato venir acá, tenemos una lengua común - ya que todos los europeos están tomando clases de español- y Sudamérica ofrece una extraordinaria diversidad de destinos. Y si encima se puede estar desnudo, el turismo naturista podría tener un desarrollo enorme. Sólo falta que las autoridades se den cuenta de que deja dinero y no da problemas. Lo que hace el naturismo es dignificar el cuerpo humano entero y generar salud mental. Es mucho más sano vivir sin estos tabúes. Las familias que practican el naturismo consiguen que sus hijos adolescentes acepten su cuerpo tal y como es, por eso entre los naturistas no existen casos de anorexia o bulimia.

- No me malinterpretes, pero ¿qué es lo más curioso que has visto en tus paseos nudistas?

- Estaba con unos amigos en una playa grande en el sur de España, en Cádiz, que tiene como 50 metros de ancho y la carretera muy cerquita. Estaba toda la gente desnuda. De pronto vemos que tres señoras se levantan y se van en un utilitario pequeño. Cuando volvemos a mirar, las señoras ya se habían puesto sus hábitos de monja. ¡Eran monjas! Para mí, fue un hecho curioso más que significativo, y me pareció muy simpático.
Marcelo Ibáñez.

 

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